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sábado, 22 de febrero de 2014

Krazy Swap Duster

Desde que conocí el Carp Fly Swap que organiza todos los años Trevor Tanner alias Mc Tage (recomiendo visitar su web si no lo habéis hecho, Fly-Carpin) me propuse participar. Y no es para menos, dado el nivel de las moscas presentadas como por los regalos de los patrocinadores: 2012, 2013, 2014. El año pasado cuando me enteré de que lo estaba organizando ya era demasiado tarde. Y lo mismo me pasó este año.  Sin embargo este año tuve la suerte de enterarme a tiempo para apuntarme en el primer Krazy Carp Fly Swap que organiza Joel Stewart.


Hace unos días salió rumbo a los EEUU mi aportación, que he bautizado en honor al evento: la Krazy Swap Duster o KSD (de duster, plumero en inglés). Pretende ser una versión reducida, más discreta, de mi mosca favorita del año pasado, el cangrebou. Me dió muy buenos resultados, y es que tiene un movimiento muy sugerente, pero tengo que reconocer que algún ejemplar se ha asustado al detectar su caída al agua.

Para explicarles a los compañeros del otro lado del Atlántico cómo montarla, y dado mi reducido vocabulario en inglés cuando de montar moscas se refiere, les mandé un vídeo. Teniéndolo, me permitiréis que no cuelgue el paso a paso en fotografías. No seáis muy duros conmigo, que es mi primer video de montaje. Y por supuesto mudo, que si no tengo el vocabulario para escribirlo, menos lo tendré para decirlo.


Esta mosca, de cuya efectividad las carpas y barbos tendrán la última palabra, comienza la serie que dedicaré a compartir con vosotros las creaciones que me lleguen de las américas.

 Un saludo y ¡buena pesca!

lunes, 10 de febrero de 2014

Vespa

Como mi última entrada deja patente, el invierno es una época más favorable para sentarse delante del torno a rellenar las cajas que para intentar pescar. O al menos hacerlo con alguna posibilidad real de éxito. Por supuesto no todo va a ser reponer las moscas de patrones con probada eficacia que hayamos perdido a lo largo de la temporada pasada. También hay tiempo para innovar un poco.

Quizá una de las cosas por las que pase al recuerdo la temporada del año 2013 sea el haberme convencido de las imitaciones de avispa sí funcionan con los barbos. Pero también comprobé que maya es una imitación demasiado grande que puede ahuyentar a algunos peces cuando éstos no están del todo confiados. Por eso vi la necesidad de montar algo más pequeño para peces recelosos. Y aquí os presento el resultado.

Es una variante de la V.A. Wasp de Carlos del Rey simplificada al suprimir ojos y antenas y con patas de goma en lugar de hackle de gallo.


Anzuelo: Kamansan B175 #10
Hilo de montaje: negro
Abdomen: cilindro de foam amarillo
Tórax: tira de foam negro
Patas: patas de silicona amarillas barradas, finas
Alas: puntas de pluma de gallo rojo

Para empezar atamos el cilindro de foam al anzuelo. Para facilitar la tarea y que no quede demasiado abultado, conviene cortarlo en bisel. Anteriormente habremos redondeado el final con la ayuda de la llama de un mechero.

Atamos la tira de foam por delante del abdomen, ocupando casi todo el espacio disponible aunque sin apretar demasiado las vueltas de hilo. Así dotaremos al torax de volumen y preservaremos la flotabilidad del foam. A mitad de la longitud del tórax fijamos una pata de silicona a cada lado, procurando que se abran bien formando una X.

A continuación abatimos la tira de foam hacia adelante sobre el foam y la atamos justo detrás de la anilla. Cortamos sin apurar para imitar la cabeza del insecto con el sobrante. En este punto atamos las dos puntas de pluma de gallo que imitarán las alas.

Para finalizar sólo queda pintar las características bandas negras en el abdomen con un rotulador indeleble. ¡Lista para pescar!

Un saludo y ¡buena pesca!

jueves, 6 de febrero de 2014

Sol de invierno

El invierno tiene estas cosas. Una tarde llegas a casa en medio de un temporal de granizo blando y a la mañana siguiente, al subir la persiana, descubres un sol radiante. Entonces, como si de la primavera latente se tratara, tu deseo de pescar aflora a la superficie y no puedes sacar esa idea de la cabeza. Sabes que no vas a pensar en otra cosa en lo que queda de día, así que dirigirte a una orilla con la intención de escudriñarla se convierte en la única opción.


Una vez en el destino elegido te das cuenta de que la situación no era tan perfecta como parecía. El viento, no demasiado fuerte pero sí insistente y helador, te lleva a buscar las orillas más abrigadas. Allí el sol tiene más opciones de calentar el agua sin que ésta se vea continuamente agitada por el viento. Días así, en esta época del año, son verdaderamente difíciles. Son días en que toca desgastar suela, patear kilómetros de orilla, con el equipo preparado para lanzar ante la primera evidencia de vida. En el mejor de los casos podremos observar algunos peces que hayan emergido de las profundidades para aprovechar ese regalo que es el sol de invierno.


Eso en el mejor de los casos. En otros, como el que nos ocupa, ninguno de nuestros amigos con aletas ha juzgado el sol como merecedor de una subida a la superficie, así que ninguno habremos podido ver y mucho menos tentar. Pero ni mucho menos éste es el peor de los casos. Esta vez has podido volver a sentir la emoción de esperar encontrar una carpa soleándose en la siguiente récula al abrigo del viento, a sentir el aire fresco, puro, hinchar tus pulmones, a oir el maravilloso sonido de las olas batiendo la orilla. Y mucho mejor, has notado en tu piel el suave sol de invierno, que no calienta el cuerpo pero sí el alma cuando descubres, al ver tu sombra en el agua, que has vuelto allí.

sábado, 1 de febrero de 2014

Orden de vedas de Aragón 2014

Ayer se publicó en el BOA el Plan General de Pesca de Aragón de 2014.

Podéis consultarlo aquí: PLAN GENERAL DE PESCA DE ARAGÓN 2014

De momento no se contempla la posibilidad de matar las truchas en algunos ibones del PN Posets-Maladeta, al contrario de lo indicado en el borrador de este plan. La lástima es que ésto se debe a que el plan rector del parque, en el que se contempla esta posibilidad, no está aprobado (más info aquí).

Tampoco han dado marcha atrás en lo que al sacrificio de barbos en algunos tramos trucheros de Huesca se refiere. Pero bueno, habrá que seguir en la brecha hasta conseguir borrar de esta normativa esos puntos negros junto a otros muchos más que hay en ella.

Un saludo y ¡buena pesca!

sábado, 18 de enero de 2014

Los azudes del fin del mundo

Lo recuerdo perfectamente, aunque no puedo decir la fecha exacta, ni siquiera el año. En eso era mejor mi padre. Eso sí, estoy seguro de que era sábado. El día antes del tercer domingo de marzo. O lo que es lo mismo (teniendo en cuenta que hablo de hace unos años en Aragón): el día antes de la desveda. Como todos los años en la misma fecha, a última hora, estábamos los dos frente al mapa del folleto de pesca con los diferentes tramos de pesca. Ir al Pirineo nos parecía demasiado aventurado: aguas frías, a saber con qué caudal, y truchas paradas. No, no solíamos ir a nuestro querido valle de Benasque. El de la desveda, como día mágico que era, lo reservábamos para ampliar nuestros horizontes diriguiéndonos a nuevos destinos de clima algo más benévolo y ríos de régimen menos nival.

Aquel año logré convencerle para probar suerte en un tramo libre sin muerte del río Guadalope situado a la cola de un enorme embalse. Me costó ganar la batalla, porque como pescador no mosquero, mi padre era reticente a tener que andar tentando pintonas con una ristra de moscas atadas a una boya de plástico. Pero la esperanza de una buena población de truchas, por aquello de tratarse de un sin muerte y que la medida mínima establecida para ese río fuera de 30 cm pudo más que sus reticencias y allí pusimos rumbo a la mañana siguiente.


Sin embargo nuestra suerte allí no fue tan buena como esperábamos. Toda la mañana nos pegamos él paseando la boya corriente arriba y abajo y yo vareando de acá para allá con igual resultado: ni una sola picada. Tampoco el entorno era tan idílico como para compensar el viaje hasta allí pese al bolo. Por eso volvimos con gran abatimiento al coche a la hora acordada para el tentempié. Pero en ese momento sí nos sonrió la suerte. Un par de jóvenes mosqueros se acercaron a preguntar qué tal nos había ido la jornada y cuando al saberlo nos propusieron que les acompañásemos a un rincón aguas arriba. Ellos nos guiaron al paraíso.

A aquel rincón del mundo, que nosotros conocíamos como "fin del mundo", se accedía salvando un desfiladero a través del río. Tiempo después sentí la misma sensación que cuando lo crucé al ver en el cine a unos personajes navegando por un río entre dos colosales estatuas que marcaban los límites de un reino mítico. Aquel rincón aislado rebosaba vida. Vida que pugnaba por recuperarse del gran incendio que había asolado el Maestrazgo unos años antes. Vida nutrida por aquel río de aguas cristalinas que cantaba al saltar entre las piedras y albergaba truchas que de vez en cuando sucumbían a nuestros engaños.

Desde aquel año ya no hubo nuevos destinos el día de la apertura. Todas las temporadas empezaban donde acaba el mundo. La ampliación de horizontes se redujo a explorar nuevos rincones, río arriba o río abajo de aquel desfiladero mágico. Pero aquello se truncó. Una gran barrera totalmente insalvable apareció en nuestros destinos y desde entonces impide nuestra vuelta juntos a ese paraje. Quizá fue una premonición que el año antes, en nuestra última visita, encontrásemos aquel dique que cortaba el río y limitaba el flujo de vida a través del mismo.


No hemos vuelto juntos, pero tampoco he vuelto solo. Por lo que sé aquel libre sin muerte que nos atrajo hacia él ha desaparecido ahogado por un nuevo embalse. Quizá el único punto positivo de esto es que con el tramo se ahogó el salto de agua, de aprovechamiento hidroeléctico, que marcaba el límite superior del tramo. Esto hace inservible la barrera del río, pues su cometido era desviar las aguas del río hacia aquel salto ahora inutilizado. Eso sirve de argumento a AEMS-Ríos con Vida para solicitar su demolición. Si esa demolición se hace efectiva, el fin del mundo será más paradisíaco. Desde hace más de 5 años ya no tengo la esperanza de encontrarme a mi padre al rebasar el siguiente recodo de un río. Pero ahora tengo la esperanza de no volver a encontrarme aquel muro que sesga la vida si decido regresar a aquel rincón que para nosotros fue mítico. Descubrir el aspecto del paraíso restaurado bien merece una nueva visita al fin del mundo.