Translate this blog

Mostrando entradas con la etiqueta efemeróptero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta efemeróptero. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de junio de 2015

Montando moscas de mayo

Hace unos días os contaba mi primer contacto con la Ephemera danica en un río de la Cordillera Ibérica. También os conté que me pilló sin imitaciones del insecto, por lo que me había puesto a ello, prometiéndoos compartir la receta. Y lo prometido es deuda.

Esta mosca es muy grande, por lo que pensé que lo mejor sería usar un cuerpo extendido para reducir el peso del anzuelo, evitando hundimientos innecesarios. Aunque circulan por internet algunos montajes de este tipo con el cuerpo hecho de foam, me parecen poco naturales y he preferido usar dubbing a pesar de la mayor dificultad. Otro problema relacionado con el tamaño está en la posibilidad de rizar el bajo con collares muy poblados, por lo que decidí montar mi imitación con un collar en paracaídas que además contribuyese a una mejor posición sobre el agua de la mosca.

Receta:
anzuelo: Dohiku 645 #14
cercos: alce negro
abdomen: dubbing Superfine pale yellow
brinca: hilo marrón
tórax: dubbing Superfine mezcla de pale yellow y brown / pata de liebre ártica (PLA) crema
alas: pluma de pecho de pato natural
collar: colgadera de gallo americano color marrón (en paracaídas)

Paso a paso:
Primero fabricamos el cuerpo extendido, para lo que nos podemos ayudar de una aguja. Sobre ésta fijamos el hilo de montaje y creamos una base de la longitud que queramos darle al cuerpo. Fijamos también el hilo que usaremos de brinca.


Impregnamos la base de hilo con pegamento o cola. Yo particularmente utilizo un pegamento viscoso, transparente, de secado relativamente rápido y, muy importante, resistente al agua. Tras aplicar el pegamento, fijamos unas fibras de pelo de alce en el extremo de la aguja para imitar los cercos. Formamos el cuerpo enrollando el hilo con dubbing y brincamos. Para imitar mejor la segmentación y coloración de la mosca natural, las primeras vueltas de brinca deberán estar más apretadas.


Realizamos un par de nudos y cortamos el hilo de montaje. A continuación, presionando con la uña contra la aguja, sacamos el cuerpo deslizándolo hacia el extremo. De esta manera obtenemos un cuerpo tubular, hueco, que ayudará a la flotación de la artificial.


Atamos el abdomen al anzuelo. Yo he elegido uno corto, con gran abertura, para facilitar el clavado del pez. A continuación atamos las fibras de un par de plumas de pecho de pato que imitarán las alas marcadamente reticuladas de la original. Calzamos con hilo de montaje, ya que estas fibras servirán de poste para enrollar el collar en paracaídas.



Tensamos las fibras de pecho de pato con la ayuda de la herramienta paracaídas y atamos la pluma de gallo con la que formaremos el collar. Imitamos el tórax de la mosca enrollando el hilo de montaje con dubbing, tanto por delante como por detrás del poste. Finalmente enrollamos la pluma de gallo alrededor del poste y atamos el hilo de montaje por detrás de la anilla del anzuelo.



Hasta aquí os he descrito cómo realicé el primer prototipo. Tened en cuenta que a lo engorroso del montaje con cuerpo extendido y con paracaídas hay que añadir el montaje de la cámara, con trípode, iluminación y demás. Posteriormente até otras moscas sustituyendo el superfine por PLA para formar el tórax bajo el poste. Como podéis comprobar el resultado es una mosca que flota placada, pero flota. Al menos en el "tanque" de pruebas.



Tras comentar en las redes sociales la baja actividad de las truchas pese a encontrarme una eclosión de dánicas, me recomendaron atar una emergente en estos casos. Por ello me puse también manos a la obra y monté mi particular versión de este estadio. En este caso no voy a acompañar la receta de un paso a paso, sino de una foto.

Receta:
anzuelo: TMC 2312R #12
cercos: fibras de cola de faisán macho
exhuvia: antron yarn color crema
abdomen: dubbing Superfine pale morning yelow
brinca/lastre: hilo de cobre
saco alar: cul de canard (CDC) marrón claro-oliva
tórax: dubbing de liebre haredub golden olive
collar: colgadera de gallo americano color dun (en paracaídas)
poste: polipropileno naranja (sirve como indicador)


saludos y ¡buena pesca!

domingo, 7 de junio de 2015

32 de mayo

El otro día decidí pasar mi última tarde con 30 años pescando. Por eso, cuando salí de trabajar agarré el coche y me dirigí rápidamente a un destino cercano del que me habían hablado recientemente. Tocó cambio de especie, ya no eran barbos o carpas, sino truchas, los objetivos.


Nada más llegar tuve un encuentro inesperado. Llevaba deseándolo desde que hace años, cuando en este legendario capítulo de Jara y Sedal vi a Lorenzo Milá y a Rafael del Pozo disfrutando de una jornada en el río Dulce con las moscas de mayo (Ephemera danica) como protagonistas. Pues bien, aquella tarde yo no estaba en el río Dulce, no me acompañaban Lorenzo ni (desgraciadamente) Rafael, y ni siquiera el calendario se encontraba todavía en mayo. Pero ahí estaba, volando frente a mí, un imago de dánica.
A la alegría de encontrarme con esta mítica mosca le siguió la desazón de caer en la cuenta de que en mi caja no encontraría nada parecido a esas grandes moscas que aleteaban por doquier. Como mucho, alguna imitación de lo que podríamos llamar pardón, que decidí atar al bajo por la similitud en el tamaño. A pesar de la presencia de las moscas de mayo revoloteando a ras de agua para realizar la puesta no se observaba respuesta por parte de las truchas. Ni una sola cebada.

Entonces me empezó a acechar la típica duda cuando uno se encuentra en un destino desconocido: ¿no será que no hay truchas? Aun así me propuse disfrutar de ese pequeño río intentando hacer subir alguna pintona de cualquier rincón. Finalmente alguna sucumbió a los encantos de mi "pardón", e incluso vi alguna cebada tímida, demostrando que allí todavía hay vida. El tamaño de los peces resultó limitado, quién sabe si porque es la tónica general del tramo o porque únicamente las jóvenes e inexpertas se dejaron engañar por esa mosca que tan poco se parecía a las naturales que volaban sobre el río. Sin embargo la escapada vespertina mereció la pena. Por tocar escama, por respirar el aire puro de la montaña ibérica y, sobre todo, por el encuentro con las moscas de mayo. Aunque estuviésemos a 32 de mes.


Eso sí, llegué a casa con el firme propósito de esas grandullonas amarillentas no volvieran a pillarme desprevenido, sin imitaciones en la caja. Así que me puse frente al torno y saqué un patrón que espero llame la atención de las truchas la próxima vez. Os la presento aquí, en próximas fechas prometo la receta y el paso a paso.


Un saludo y ¡buena pesca!

viernes, 8 de mayo de 2015

Aprendiz

A Cicerón, que vivió en el s. I a.C., le atribuyen la siguiente cita:

" Si quieres aprender, enseña"

 No podría estar más de acuerdo con esa frase. Llevo unos meses ejerciendo de profesor en un colegio en Zaragoza. Yo les transmito contenidos de Biología y Geología, así como de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente. Ellos me enseñan a mantener la mente joven, abierta al conocimiento. Por supuesto, como todos los trabajos, tiene sus días malos, pero es una labor que me encanta y afronto cada día con la mayor ilusión.

Lo que no me esperaba era que además me aportaran conocimiento en la pesca. Hace poco uno de mis alumnos de CTM de 2º de Bachillerato, mosquero como yo, me chivó un buen destino cerca de su pueblo. El fruto de esa recomendación ya lo visteis el otro día, pues supuso la primera jornada exitosa de la temporada y trajo la primera entrada al blog en muchos meses.


El lunes, a la vuelta del fin de semana, se lo comenté y agradecí, por supuesto. Ayer, al llegar a clase me tendió una caja de anzuelos y al abrirla descubrí una pequeña efémera oliva con alas azuladas de CDC y un bonito y brillante perdigón. Ya me vais conociendo y sabréis que no soy demasiado amigo de perdigones. Pero prometo darle una oportunidad para intentar engañar alguna trucha con él. La que siempre guardaré en mi caja será esta pequeña y delicada imitación Sí que montaré alguna similar, pero esa me acompañará siempre como recuerdo del precioso gesto de un alumno.

Eso sí, nadie le salvará de tener que presentarse al examen de recuperación ;-P Él lo sabía al darme su regalo, y eso hace más grande su regalo.

domingo, 13 de octubre de 2013

Basurtica

Hace un tiempo os conté cómo fui testigo de una eclosión de Ephoron virgo comprobando así que la "mariposicas" de las que habla Basurto en su "tratadico" existen en realidad.


Viendo el carácter masivo de estas eclosiones me decidí a montar una imitación de esta mosca, aunque más que el usarla como señuelo, lo que me llevó a hacerlo fué el afán de hacer un pequeño homenaje en el torno a Basurto. Eso sí, en verano llevaré algunas de ellas en la caja "por si las moscas".

Anzuelo: TMC 100 o similar #14
Hilo de montaje: crema
Cuerpo: tira de foam color crema
Cercos: pelo de ternera blanco
Collar: plima de cuello de gallo blanco
Alas: rafia natural

 Atamos un mechón de pelo de ternera en una aguja para imitar los cercos

 Pinchamos y fijamos la tira de foam con la que construiremos el cuerpo extendido de la efémera

 Formamos el cuerpo imitando la segmentación atando la tira a la aguja

 Para fijar el cuerpo extendido al anzuelo lo clavo en el mismo y refuerzo atándolo

 A continuación atamos la pluma de gallo con la que imitaremos las patas

 Fijamos una tira de rafia con la que imitamos las alas blancuzcas de la mosca y atamos la mitad inferior de la tira de foam por delante de ésta

Enrollamos la pluma sobre esta tira de foam, abatimos la tira superior sobre el collar, separando las dos mitades de la tira de rafia y cortamos ésta a la medida de las alas. Y así tendremos terminada nuestra imitación

Como he dicho, no sé si llegaré a atar esta imitación en mi bajo, pero ha sido un bonito ejercicio de montaje en el que he intentado imitar de una manera realista a esta mosca que protagoniza los atardeceres de unos cuantos días de agosto. Vosotros juzgaréis si lo he conseguido, y con un poco de suerte algún barbo dará también su veredicto en el futuro.

martes, 27 de agosto de 2013

La mariposica de Basurto

Cuando hace unas semanas el compañero Ferrán escribió su repaso a la Historia de la pesca con mosca (Pesca a mosca, moda ¿esnob? parte I y parte II) se despertó en mí la curiosidad por la obra "Diálogo del cazador y del pescador" escrita en 1539 por Fernando Basurto. Una primera exploración por la red me llevó a encontrar algunos enlaces a transcripciones de una parte de la obra, el "tratadico de pesca". A pesar de que esta entrada está motivada por el contenido de este tratadico puede que os interese saber que en la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza disponen de algunos ejemplares de la edición anotada, con introducción, de Alberto del Río Nogueras (ISBN 84-86856-29-9). Y si esto os interesa, seguramente os gustará saber que he digitalizado en pdf la obra y me he decidido a compartirla (pinchad en la imagen). Advierto de antemano que comparto esta obra sin ningún tipo de interés económico, sólo divulgativo, y tras cerciorarme de que la obra está descatalogada. Recuerdo además que este blog está bajo una licencia de Creative Commons. Si los titulares del copyright ven problema en este hecho, les ruego me lo comuniquen y retiraré de inmediato el enlace y borraré el archivo de la red.

Portada de la edición de 1539 del Diálogo del cazador y del pescador

Tras esta introducción os diré que, además de los pasajes destacados por Ferrán sobre el montaje de moscas artificiales y la alusión al uso de las alaicas (hormigas aladas) como cebo para la pesca, lo que más me llamó la atención fue la mariposica a la que Basurto hace referencia en los capítulos tercero y cuarto de su tratadico (no los transcribo aquí para no alargar demasiado la entrada, pero los encontraréis en las páginas 68-70 del libro)

Cuando lo leí pensé que sería algún tipo de leyenda, ya que nunca había oído, leído ni visto nada acerca de esta fabulosa criatura. Hasta el otro día. Porque dando un paseo con los amigos junto a la orilla del Ebro en Zaragoza las vi. Cientos de efémeras blancas revoloteaban alrededor de las farolas y otras tantas agonizaban o yacían muertas cubriendo el suelo a los pies de las mismas. Esta atracción fatal por la luz encaja con el método citado por Basurto para capturar las "avezicas" para usarlas como cebo: "...llevando consigo lumbre y candela, la encendió y puso en un candelero sobre una capa negra tendida junto al agua. Y escondido en el seno de la escuridad, vido cómo las avezicas salían del río y venían desbalidas a la lumbre y se metían tan sin miedo en ella que de quemadas las alas, o a rebueltas unas con otras a los quatro cuernos que tienen, cahían en la capa negra los montones dellas, que en menos de media hora estava cubierta dellas y tan blanca como la nieve." Otro aspecto que encaja con la descripción de Basurto es el color amarillento del cuerpo "Los cuerpos solos de las mariposicas, que son amarillos..." Ese color viene dado por los huevos, que se observan muchas veces ya fuera del abdomen. Lo único que no concuerda es la mención de "quatro cornecicos". No sé a que se referirá, porque estos insectos presentan 2 ó 3 cercos.

Aspecto del suelo bajo una farola. Por no disponer de medios cuando me encontré con ellas, he tenido que coger la foto de El nido del Jilguero

Sabiendo que las mariposicas de Basurto existen de verdad, mi curiosidad necesitaba saber qué especie es ésta que según éste es tan apreciada por mis queridos barbos. Fruto de mis pesquisas acoté las posibilidades a dos especies: Oligoneuriella rhenana o Ephoron virgo. Entre ambas, conocidas por franceses como manne blanche (maná blanco), me inclino por la segunda. O. rhenana presenta tonalidades más verdosas y en el libro Identification Guide of Freshwater Macroinvertebrates of Spain (ISBN 978-94-007-1554-7) aparece una mención explícita a la biología de esta especie que encaja con lo que vi: "durante el vuelo nupcial, los adultos forman enjambres que puden observarse sobre las orillas de los ríos cerca de la luz de farolas y puentes"

Por desgracia he leído que estas mariposicas están en regresión por culpa de la contaminación lumínica. La atracción por la luz les permite detectar la superfice de masas de agua donde realizar la puesta, pero cuando la fuente de luz no es el reflejo de la luna en el agua sino una farola, son muy numerosas las puestas que se pierden sin razón. Desgraciadamente tampoco los barbos, peces a los que según Basurto las mariposicas "vienen a dar mantenimiento", gozan de su mejor momento en el Ebro. No por culpa de las farolas, ni de la menor abundancia del "maná blanco", sino por la competencia y la depredación de especies alóctonas. Pero ésa es otra historia...

Saludos y buena pesca